
En el Salón de París de 2024, Renault expone el prototipo del futuro Twingo eléctrico, previsto para 2026. Sus faros redondos y su silueta de huevo rinden un homenaje directo al Twingo de 1992, presentado… en el mismo salón, treinta y dos años antes.
1992: el coche que no se parecía a nada
El 5 de octubre de 1992, Renault desvela en el Salón de París un utilitario que no se parece a ningún otro. Monovolumen, faros de «rana», un único nivel de acabado y cuatro colores vivos en el lanzamiento: el Twingo, diseñado bajo la dirección de Patrick Le Quément, pilla a todo el mundo a contrapié. Puesto a la venta en la primavera de 1993, apuesta por un interior modulable, con banqueta trasera deslizante, y un precio de entrada muy ajustado.
La crítica está dividida; el público, en cambio, se lo queda. El Twingo se convierte en un fenómeno social y se fabricarán unos 2,5 millones de unidades en Francia hasta 2007, sin cambiar de silueta.
Las series especiales, el terreno de juego de los coleccionistas
Para prolongar el éxito, Renault multiplica las series especiales, a menudo en colaboración con marcas conocidas: Benetton, Kenzo, Perrier, L'Oréal y muchas otras. Cada una tiene sus colores, su tapicería y, sobre todo, sus logotipos, colocados en el maletero o en las aletas delanteras, encima de los intermitentes laterales.
Son precisamente estas series las que hoy interesan a los coleccionistas. Un Twingo normal sigue siendo un coche asequible; una serie limitada completa, con su decoración y su tapicería de origen, se convierte en una pieza codiciada. Los logotipos originales, expuestos al sol y a los lavados durante treinta años, suelen ser lo primero que hay que rehacer, como el set Twingo Kenzo o el logotipo United Colors of Benetton.
¿Es ya el Twingo 1 un youngtimer?
Sí, y seguramente más de lo que imaginamos. Las primeras unidades han superado los 30 años y ya pueden matricularse como vehículo histórico (en Francia, la carte grise de collection). Las concentraciones dedicadas se multiplican, los clubes están muy activos y las unidades bien conservadas empiezan a escasear: muchos Twingo acabaron su vida como primer coche de conductor novel, sin demasiados cuidados.
Como primer clásico tiene muchas bazas: mecánica sencilla, piezas todavía fáciles de encontrar, consumo razonable y un mantenimiento al alcance de cualquier aficionado. Los puntos débiles son conocidos: corrosión en los bajos y en los pasos de rueda, estado del techo de lona cuando lo lleva, desgaste del embrague y de los asientos.
Un detalle que lo cambia todo: el anagrama del maletero
El logotipo «Twingo» del portón cambió con las distintas fases. En una restauración fiel, usar el anagrama correcto es tan importante como acertar con el color de la carrocería: el de los primeros años (de 1992 a 2004) no es el de los últimos años. Un detalle, sí, pero es lo primero que se ve al llegar por detrás del coche.